La multitarea (hacer varias cosas a la vez) se ha convertido en la estrategia predominante de las madres en su lucha por satisfacer las múltiples y frecuentes exigencias del trabajo y la familia.

Las madres de hoy no queremos renunciar a nada, ni a la experiencia de la crianza ni al desarrollo profesional, y la multitarea aparece como nuestra tabla de salvación en la vida diaria.

Responder mails mientras cocinamos, comer mientras atendemos a los niños, ordenar la casa mientras hacemos trabajo mental, hacer la colada mientras ayudamos a los niños con sus tareas. Seguro que tu puedes poner muchos buenos ejemplos.

Al fin y al cabo, somos mujeres y podemos hacerlo. ¿O no?

La multitarea: territorio natural de mujeres, ¿una forma encubierta de machismo?

La frase “puedo hacer varias cosas a la vez, soy una mujer”, dicha con sorna para marcar diferencias con los hombres, es algo que todos hemos oído.

Pero, ¿y si no fuéramos tan listas como nos creemos? ¿Y si estuviéramos presas de un peligroso engaño?

Atentas.

No existen estudios científicos concluyentes que demuestren que las mujeres están mejor preparadas que los hombres para la multitarea (y, por tanto para hacer frente al actual ritmo de vida).

Lo que sí existe es una desigualdad de género documentada en el recurso a la multitarea. En una familia donde los dos progenitores trabajan, las madres pasan más horas al día que los padres en modo multitasking.

Vamos a los datos:

Según el libro The Economics of Multitasking, el número de horas que los padres pasan haciendo multitarea los sitúa más cerca de las cifras de mujeres y hombres solteros que de sus parejas mujeres.

  • Madres: 7.4 h/día.
  • Padres: 5.2 horas/día.
  • Mujeres sin hijos: 4.8 h/día.
  • Hombres sin hijos: 4.3 h/día.

 

Pero hay otra diferencia igual o más relevante.

El estudio Revisiting the Gender Gap in Time-Use Patterns : Multitasking and Well-Being among Mothers and Fathers in Dual-Earner Families de Shira Offer and Barbara Schneider revela no sólo una diferencia de cantidad en el número de horas que madres y padres dedican a la multitarea sino una experiencia emocional cualitivamente diferente.

  • Diferencia cuantitativa: las madres pasan más de 10 horas por semana en multitarea en comparación con los padres y estas horas adicionales están relacionadas principalmente con las tareas domésticas y el cuidado de niños.
  • Diferencia cualitativa: para las madres las actividades multitarea están asociadas a un aumento de las emociones negativas (estrés, malestar psicológico, culpabilidad, conflicto entre el trabajo y la familia). Para los padres no.

Es decir, que no solo hacemos más multitarea que los varones fuera del entorno laboral, sino que nos sentimos peor que ellos haciéndolo.

Este mismo estudio también revela que la experiencia negativa se transforma en positiva si la multitarea se hace en compañía de la pareja o de los hijos.

¿Se te abren los ojos tanto como a mí?

 

Vale. De acuerdo. La multitarea no es la solución ideal, pero es una solución, me dirás. No queda otra, es lo que nos permite llegar a todo y cumplir con nuestros distintos roles con eficacia y responsabilidad. Es la única forma de ganar tiempo, ¿no?

Me temo que las malas noticias continúan.

 

La multitarea: más mito que realidad

En realidad solo un porcentaje mínimo de seres humanos pueden hacer varias cosas a la vez.

Los científicos estiman que sólo un 2% de los seres humanos tiene un perfil multitasking y sin embargo ¡la población de madres en su conjunto lo ha adoptado como forma de vida!

El cerebro del 98% de las personas está diseñado para abordar las tareas de una en una. Cuando creemos que estamos haciendo varias tareas a la vez, lo que ocurre es que saltamos de una a otra. Eso es capacidad de alternancia, no de verdadera multitarea.

Obviamente, si podemos hacer dos cosas a la vez, siempre que una de ellas se pueda ejecutar de forma automática. Por ejemplo: andar y hablar. Lo que es imposible es que hagamos a la vez dos cosas que requieren concentración, por ejemplo: hablar por teléfono y responder a un email. O: jugar con nuestro hijo mientras organizamos la agenda. En estos casos, lo que ocurre es que vamos desplazando la atención secuencialmente de una tarea a otra.

¿Crees que eso te ahorra tiempo?

 

5 razones por las que la multitarea no es la solución a los problemas de tiempo de las madres.

1. La multitarea no te hace más productiva.

Contrariamente a la creencia popular, la multitarea no ahorra tiempo.

De hecho, probablemente te llevará más tiempo terminar dos cosas a la vez que terminarlas por separado, porque lo que ocurre es que saltas de una a otra (capacidad de alternancia). La multitarea reduce la eficiencia y el rendimiento porque nuestro cerebro sólo puede concentrarse en una cosa a la vez.

Los expertos estiman que cambiar de una tarea a otra reduce la productividad en un 40%.

Esto ocurre incluso en comportamientos tan aparentemente automáticos como conducir. En un estudio de la Universidad de Utah, los conductores tardaron más en llegar a sus destinos cuando hablaban por teléfono.

Cada tarea requiere una mentalidad específica, y una vez que entras en ella es mejor quedarse allí y terminarla.

 

2. La multitarea genera infelicidad.

Hacer varias cosas a la vez dispara los niveles de cortisol y eso repercute en un aumento del estrés, la ansiedad y los cuadros depresivos.

Y sin necesidad de ir tan lejos, ¿acabas el día con una total sensación de aturdimiento, embotamiento y fatiga mental? La respuesta podría estar el multitasking.

El estudio de Offer and Schneider sobre familias en las que ambos progenitores trabajan muestra que la multitarea está asociada a una reducción de las emociones positivas como alegría, relajación y satisfacción con uno mismo.

 

3. La multitarea te desconecta de tus seres queridos.

Un estudio de la Universidad de Sussex, en Reino Unido, encontró que las personas que realizan de manera constante múltiples tareas, poseen una menor densidad cerebral en la región responsable de la empatía y el control emocional (corteza cingulada anterior).

Estas áreas que regulan las emociones se activan durante las interacciones con el bebé, especialmente cuando experimenta dolor o malestar. La multitarea afecta por tanto a nuestra capacidad de percibir adecuadamente las emociones de nuestros hijos y de otros seres queridos, a la vez que dificulta el manejo de nuestras propias emociones.

 

4. La multitarea te hace menos lista en un momento especialmente complicado.

La multitarea afecta a la capacidad para concentrarse y mantener el foco, compromete la creatividad, la memoria y las capacidades cognitivas.

De hecho, un estudio en la Universidad de Londres encontró que los participantes que trabajan habitualmente en modo multitasking experimentan una disminución de su coeficiente Intelectual similar a si hubieran fumado marihuana o permanecido despiertos toda la noche (lo que en el caso de las madres con bebés podría ser además real!).

 

5. La multitarea hace que no sepas distinguir entre lo importante y lo irrelevante.

Investigadores de la Universidad de Stanford compararon a grupos de personas habituadas a trabajar en modo multitarea y a otras que no y descubrieron que las personas con perfil multitasking -aquellos que lo hacen con mucha frecuencia porque creen que aumenta su rendimiento- tenían más problemas para organizar sus pensamientos y filtrar información irrelevante. ¡Y además eran más lentos!

La multitarea está asociada por tanto a una pérdida de la capacidad de distinguir lo importante de lo irrelevante: todos nos parece absolutamente necesario y urgente, y corremos intentando responder a todos los estímulos en una misión humanamente imposible. Nada es prescindible y casi nada delegable. ¿Te suena?

Esto es especialmente peligroso en una época donde la capacidad de saber establecer prioridades alcanza su máxima importancia.

 

La multitarea bajo una nueva luz.

Todas estas razones hacen que la multitarea no sea la estrategia efectiva y productiva que las madres creemos, sino una fuente de estrés emocional y de mala gestión.

¿Podría el mayor índice de multitarea entre las mujeres explicar el hecho de que las madres se sientan más agobiadas y estresadas que los padres, incluso cuando tienen cargas de trabajo similares?

Desde luego si a los efectos del multitasking le sumamos la carga mental y la doble jornada, el mapa empieza a completarse.

Lo alarmante es que el estrés se ha vuelto algo tan cotidiano en la vida de las madres que no le damos la importancia que merece.

Los expertos alertan del alto coste físico y psíquico de un estrés sostenido: mayor incidencia de enfermedades cardiacas, problemas intestinales, dolores de cabeza, caída del sistema inmune, mayor riesgo de ansiedad y depresión, entre otros problemas. ¿Una dolencia cardiaca te parece algo suficientemente importante como para pararte a pensar?

La vida se ha acelerado, pero no de igual modo para todos.

Las madres estamos en el ojo del huracán y necesitamos nuevas herramientas y estrategias de gestión y organización que no sumen más estrés y malestar a nuestras vidas, sino que nos permitan administrar mejor nuestro tiempo, aumentar nuestro bienestar y disfrutar más de la experiencia única de la maternidad.

En Armomi creemos que es posible y trabajamos para ello.

Si tú también has experimentado los efectos negativos de la multitarea en tu vida, ayúdanos a difundir este mensaje por la comunidad de madres hispanohablantes compartiendo este post en tus redes sociales. ¡Gracias!

 

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